Total recorrido
Tiempo
Dificultad
Altitud
partida
Altitud
mínima
Altitud
máxima
3.600 m.
1 hora
Baja
632 m.
618 m.
688 m.

Arroyo LimónEsta ruta, de poco más de una hora de duración, es una opción más si lo que queremos es darnos un paseo no muy largo por los alrededores del pueblo sin alejarnos demasiado. El inconveniente es que la primera parte de la misma discurre por la carretera, y en ocasiones puede ser una gran molestia. A lo largo del recorrido visitamos la vega con su sistema de bancales (azaqui) regados aún por la antigua red de la Acequia Real, bordeamos la sierra y atravesamos el olivar del san Antón. Finalmente un plácido paseo por la calle San Antonio nos devolverá a la Plaza Almijara. Ofrecemos dos posibilidades de partida, dependiendo de las prisas que tengamos, podemos hacerlo más largo a menos:

La primera opción toma, desde la plaza, Calle José Antonio, cruza por su inicio la Calle Huertos y baja por Calle Trinidad, atravesando la Avenida de la Constitución, hasta la carretera de Canillas. Una vez en la carretera seguimos dirección a Canillas hasta el lugar conocido como Charnite, lugar con el que nos unimos a la otra opción de esta ruta.

Esta segunda opción, toma Calle Rampa, al final a la derecha sigue por la Avenida de la Constitución, abandona esta para seguir por el Camino de Archez y desembocar en el Charnite. Desde este último seguimos hacia el Noroeste dejando atrás el camino de la Loma de Archez, La Resinera, El Confataire hasta llegar al Arroyo Limón, límite con el vecino pueblo de Canillas de Albaida. Este arroyo fue lugar tradicional de excursión de escolares y mayores en los días de primavera y otoño, también lugar propio para “sanjuanear”. Desde aquí tomamos el carril que conduce a la sierra para, al poco de subir una empinada cuesta, tomar el camino de la acequia, ya en dirección Este, de vuelta a Cómpeta. Dependiendo de la época del año podemos observar, a la derecha los bancales plantados de hortalizas, maíz, habas, patatas, etc; y a la izquierda los olivos y la constante sensación de estar en la sierra. Al cabo de un kilómetro, la ermita de san Antón nos recibe blanca y alegre introduciéndonos en el pueblo.

Esta es de esas rutas que puedes repetir cada tarde, o cuando apetezca, sin cansarse nunca de ella.