Domingo 8 de enero de 2.012. El desarrollo de la historia del lugar que me rodea me sigue acongojando. Esta madrugada he observado como un grupo de jóvenes merodeaban por las calles al clarear el día, sus voces y sus gritos descontrolados hicieron que mi reposo finalizara bruscamente: eran las siete de la mañana, mas o menos, y no me parecía normal el alboroto de la calle. Me pregunto qué es lo que mantenía a esas personas despiertas y desperdiciando la noche, hecha para descansar, y cambiando la naturaleza de la cosas.

La verdad es que no es la primera vez que experimento esta sensación. Me pregunto qué le pasa a los humanos que no tienen suficiente con el día para experinmentar la vida... o a lo mejor es otra cosa..., no lo sé,  pero lo presenciado me puso triste, aunque claro, yo soy un perro...