Fiesta que ha desaparecido hace unas décadas, era muy esperada por los dueños de los animales, dedicados casi todos al trabajo agrícola y a la explotación ganadera.

Lo poseedores de ellos se reunían en torno a la ermita del santo situada a las afueras del pueblo, en el camino de Canillas, para que el cura los bendijese y así estuvieran protegidos durante el año de enfermedades y accidentes y pudieran ser útiles a sus poseedores en las labores agrícolas.