Comienzo esta sección por segunda vez; la primera se la llevaron los duendes de la informática, o yo qué sé, lo cierto es que perdí todo lo escrito. No importa, comienzo de nuevo.
 
Abriré estas páginas con un acontecimiento que sucedió en mi infancia y que trajo en vilo a toda la vecindad durante varios meses, hasta que, tal vez por aburrimiento, se fue disipando el interés por él y se quedó sólo en la memoria de algunos.
 
He de aclarar que todo sucedió en el Barranco Graná y en su zona donde cruza con Calle San Antonio; por aquél entonces el tramo del barranco que va desde Calle San Antonio a la actual Avenida de la Constitución estaba al descubierto, como actualmente lo esta el último tramo, "la chorrera" como se le conoce, y sólo una estrecha calle "Las Piedras"  unía a las anteriores; al borde de Calle San Antonio existía un salto de casi un metro entre ésta y el discurrir del barranco.
 
A pocos metros de la calle, el barranco se convertía en eso, un barranco lleno de zarzas y matorrales por donde una pequeña vereda zigzagueaba hasta su parte alta. En los días de lluvia fuerte quedaba incomunicado el Sanantón del resto del pueblo hasta que "escampara".
 
No recuerdo cómo sucedió, pero una primavera se comenzó a rumorear que en una cueva existente en la parte alta del barranco aparecía casi todas las noches una luz misteriosa que se movia a izquierda y derecha durante un buen rato y que luego desaparecía.
 
Recuerdo haber subido algunas tardes, al caer la noche,  hacia el lugar junto con otros niños para ver que sucedía, y no sucedía nada.
 
En sucesivas noches comenzó a aumentar el rumor junto al testimonio de los testigos que aseguraban haber sido victimas de la misteriosa luz al perseguirle muy de cerca cuando intentaron descubrir su origen; sin embargo algunos mayores opinaban que eran exageraciones para hacerse lo héroes, otros pensaban que era producto de la imaginación, otros simplemente aseguraban que era mentira..., lo cierto es que cada noche, hacia las 10, era mayor el número de vecinos de la calle que se congregaban en la zona del barranco que atraviesa la Calle San Antonio, y mirando hacia el barranco desarrollaban toda clase de posibles soluciones y respuestas al tema del año: el "Bicho del Barranco Graná".
 
A las pocas semanas venían incluso personas de otras partes del pueblo atraídos por el misterio que encerraba la oscuridad profunda del barranco, oscuridad apenas iluminada en los primeros metros por unas tres o cuatro bombillas que raramente ayudaban a ver donde se pisaba hasta el inicio de Calle Laberinto que se retorcía a la derecha del barranco y subía ráuda hasta "El Monte"; desde allí hasta el final, más de 200 metros, todo era oscuridad y un suelo lleno de piedras, zarzas, matorrales, latas de conserva, desperdicios de comida de las casas vecinas, mierdas de los moradores de las casas (hay que tener en cuenta que no había servicio de saneamiento ni agua potable, o apenas se estaba comenzando a implantarse), en fin, lo normal por aquéllos tiempos de principios de los años 60 del pasado siglo. 
 
 Tras cierto tiempo, la verdad es que no recuerdo la época, seguramente sería verano pues en sus tardes/noches la gente acostumbraba a salir a las calles y charlar de todo lo humano y lo divino y contar historias mágicas y heróicas... ¡ay, aquellos tiempos sin televisión, sin prisas ni ruidos donde la humanidad se cultivaba!, bueno pues ese día los muchos privilegiados que estábamos en la encrucijada, junto la casa de Fernando "Manzomite", fuimos testigos de una de las etapas más tensas de la historia en cuestión.
 
No sabría decir cuántos éramos, pero no miento si digo que más de cien personas. Previamente, poco después de anochecer hubo varias tentativas de aproximarse al lugar de la aparición de la luz misteriosa... Aquella tarde "la luz" estaba particularmente activa y una tras otra las tentativas fueron fracasando y aumentando a su vez la curiosidad de los presentes que, al principio, eramos unos pocos vecinos pero luego, tras el desarrollo de los acontecimientos y la transmisión boca a boca de la noticia, llegamos a ser un grupo tan grande que ocupábamos toda la encrucijada, llegando la gente desde la casa de "Bejarano" hasta pasada la de Antonio "Pintos" y más cerca del peligro, dentro del Barranco Graná,  hasta la casa de "Pepico el Siete"; los menos decididos ocupaban "las Piedras" hasta la casa de "Lola la de las Piedras".
 
Conforme pasaban los minutos la tensión aumentaba; cada escaramuza tensaba los nervios y aumentaba el volumen de los comentarios, se oían algunos tacos, alguna mujer esbozaba un sollozo cuando su marido o uno de sus hijos se incorporaba a alguno de los comandos que intentaban descubrir la verdad sobre "la luz"; cada avanzadilla finalizaba con un numeroso grupo de personas retrocediendo dando gritos de pánico y alardeando de haber sufrido el acoso luminoso de "la cosa".