Tras estos acontecimientos se hizo un inventario de todos los bienes confiscados y después repartidos entre los cristianos viejos que en 1.575 llegaron a Cómpeta. Inicialmente fueron en total 58 repobladores (unos 254 habitantes según la relación que confeccionó el visitador Antonio del Aguila en su visita del 11 de junio de 1.576), procedentes sobre todo de Puente Genil, Estepa, La Roda, Sevilla y Baena (34) y de otros veinte lugares más, principalmente de Andalucía el resto (24).

Se hicieron en total 67 suertes, contando cada una con:

  • 1 casa
  • 2 onzas de hoja de moral para criar gusanos de seda
  • 2 aranzadas de viña buena (1 aranzada equivalía a 4.290 m2)
  • 4 aranzadas de viña razonable
  • 3 aranzadas de viña mala
  • 1/2 aranzada de viña junto a la villa
  • 4 celemines y 8 estadales de tierra de riego (2.254 m2)
  • 44 almendros
  • 30 olivos y 3 olivos cortados
  • 6 fanegas de tierra de secano (1 fanega equivalía a 6.460 m2)
  • 4 aranzadas de erial

En estas fechas como podemos observar en el cuadro expuesto en el apartado "La Línea de la Historia" el 41% de las tierras cultivables se dedicaban a viñas y el 39,2 a cereales.

El regadío siempre fue de subsistencia por lo que se le dedicaba el 3,2%, estando el resto sin cultivar. De la relación anterior se deduce que el terreno cultivado a finales del siglo XVI eran 647,72 hectáreas de secano (contando las 114,97 dedicadas a erial y que se dedicarían a pastos para el ganado); y 15,10 hectáreas estaban dedicadas a regadío. También se recoge en el inventario que se refleja en el "Libro de Apeo" que existían en Cómpeta tres hornos de pan, tres almadrabas para la fabricación de ladrillos y tejas (de una de ellas se conservan los restos en las faldas de la Loma del Daire), tres almazaras para la molienda de la aceituna, un lagar y veinticinco colmenares.

En el repartimiento no se siguió la equidad, como explica J.M. Martín Ruiz en su obra citada, ya que se hizo de la siguiente manera:

Nº de repobladores

Nº de suertes para cada uno

Total de suertes

1

5

5

1

3

3

4

2

8

4

1,5

6

36

1

36

12

0,5

6

Las tres suertes restantes fueron adjudicadas a los beneficiados y una para el sacristán. El criterio que se siguió para el reparto fue a más posibilidad de labrar la tierra, más porción recibida, ya que se trataba de que fuese labrada y explotada para poder pagar los impuestos: un real al año por cada casa, y el diezmo de los frutos recolectados, excepto los morales y olivos que pagaban la quinta parte durante los 10 primeros años y a partir de ahí la tercera. Además firmaban un documento en el que se comprometían a permanecer durante veinticinco años en su suerte, a cultivarla y mantenerla en perfecto estado.

No obstante lo anterior, en los primero veinte años abandonaron su suerte trece repobladores; y en los cincuenta siguientes, hasta 1.621 llegaron cuarenta nuevos.